Medio ambiente

Qué pasa con tu empaque después del domicilio

Tu responsabilidad con el empaque no termina cuando el domicilio sale de la cocina. Termina mucho después, en un lugar que no ves. Vale la pena saber qué pasa ahí, sin exageraciones de mercadeo.

Ilustración de una bolsa de papel que se convierte en tierra de la que brota un retoño, frente a un recipiente plástico que permanece intacto bajo el suelo
Dos destinos muy distintos para un empaque que se usó veinte minutos.

Casi todo lo que se escribe sobre empaques «ecológicos» está escrito por alguien que quiere venderte algo. Nosotros también vendemos empaques, así que lo justo es decirlo de entrada y después ser lo más honestos que podamos, incluso en la parte donde el papel no es la solución perfecta.

Dónde termina realmente el empaque de un domicilio

La vida útil de un empaque de comida rápida se mide en minutos. Veinte, cuarenta, una hora si el cliente se demora. Después de eso, el empaque entra en una de tres rutas:

  • Relleno sanitario. Es el destino de la enorme mayoría de los residuos domésticos en Colombia.
  • Reciclaje. Solo si el material es reciclable y además llega limpio y separado, dos condiciones que casi nunca se cumplen con un empaque de comida.
  • Ninguna de las dos. El empaque que se sale del sistema: el que se vuela de una caneca, el que queda en el andén, el que llega a una quebrada.

La tercera ruta es la que decide el impacto real, y es donde la diferencia entre materiales deja de ser un detalle técnico.

Meses contra siglos: la diferencia que no se ve

Un empaque de papel o cartón que termina en el ambiente se degrada en un plazo comparable al de un residuo orgánico: semanas o meses, según la humedad y la temperatura. Las fibras se rompen, los microorganismos hacen su trabajo y el material desaparece.

El plástico y el poliestireno expandido —lo que aquí llamamos icopor— no se degradan en ese sentido. Se fragmentan. El sol y el roce los parten en pedazos cada vez más pequeños hasta volverlos microplásticos, que ya no se ven pero siguen ahí, y que hoy aparecen en el agua, en los suelos y en los peces que terminamos comiendo.

El papel desaparece. El plástico solo se vuelve más difícil de encontrar.

El icopor: barato de comprar, imposible de recoger

El icopor merece párrafo aparte porque sigue siendo el empaque más común en muchas cocinas y es, con diferencia, el peor de la lista.

Es aproximadamente noventa y cinco por ciento aire, así que pesa casi nada y ocupa muchísimo: transportarlo para reciclarlo cuesta más de lo que vale el material recuperado, y por eso prácticamente ningún reciclador lo recibe. Además se rompe en bolitas blancas con solo apretarlo, y esas bolitas se vuelan con el viento, flotan en el agua y las confunden con comida los peces y las aves.

Si vas a cambiar un solo material este año, que sea este.

Hay un tercer material que merece artículo aparte, porque se vende justamente como la solución ecológica y no lo es: el plástico oxodegradable, ese que aparece en las bolsas «oxobiodegradables» y «degradables». Lo explicamos completo en por qué el plástico oxodegradable no es biodegradable y sí deja microplásticos.

De dónde sale el papel

El papel viene de fibra de madera, que es un recurso renovable y que se cultiva para eso. El plástico viene de petróleo, que no lo es. Es una diferencia de origen, no solo de destino: el empaque de papel entra y sale de un ciclo que se puede repetir, el de plástico saca carbono que llevaba millones de años guardado bajo tierra.

Nuestros empaques son biodegradables y no llevan recubrimientos de plástico ni de otros polímeros encima del papel, que es justamente lo que arruina muchos empaques que se anuncian como «de papel» pero vienen laminados por dentro.

Lo que el papel no hace, dicho con todas las letras

Aquí es donde la mayoría de los artículos de este tipo se ponen a exagerar. Tres precisiones honestas:

  • Un empaque muy engrasado no entra al reciclaje de papel. La grasa daña el proceso de repulpeo. Eso no lo vuelve un mal empaque: sigue siendo biodegradable y sigue siendo apto para compostaje, que es de hecho su mejor destino. Pero no lo eches al mismo costal del papel de oficina, porque contaminas ese lote.
  • En un relleno sanitario compactado todo se degrada lento, incluido el papel, porque falta oxígeno. La ventaja del papel sigue existiendo, pero es mayor cuando el residuo termina fuera del relleno o cuando el negocio separa para compostaje.
  • Reducir siempre gana sobre reemplazar. El empaque más ecológico es el que no usaste. Antes de cambiar de material, revisa si estás empacando de más.

Una prueba fácil para detectar un falso empaque de papel Rasga una esquina. Si al romperse aparece una película delgada que se estira en lugar de partirse limpio, ese empaque tiene un laminado plástico por dentro y no es biodegradable, aunque por fuera se vea y se sienta como cartón.

Cinco cambios que puedes hacer este mes

Nada de esto requiere rediseñar la operación. Son cambios de insumo, uno por uno:

  1. Saca el icopor primero. Reemplaza las bandejas por cajas de cartón antigrasa o por canastillas forradas con papel. Es el cambio de mayor impacto por peso.
  2. Cambia las copitas de salsa plásticas por copas de papel. Se usan una vez y se botan por decenas todos los días; es volumen puro.
  3. Revisa el sobre-empaque. ¿De verdad necesitas doble bolsa? ¿La caja grande para un pedido pequeño? Cada capa que quitas es material que nunca hubo que producir.
  4. Pide la medida exacta. Un papel cortado a la medida de tu producto gasta menos que uno estándar que el cocinero recorta a ojo. Nosotros cortamos rollos y láminas en la medida que necesites.
  5. Cuéntaselo al cliente. Si el empaque es biodegradable, imprímelo en la bolsa. La gente lo lee mientras come y se acuerda de tu marca por algo distinto al precio.

Y si además de la parte ambiental te interesa la parte legal, la Ley 2232 de 2022 ya volvió obligatorio parte de este camino: lo explicamos en este artículo.

Compartir:
Pakto

Equipo PaktoFabricamos papel parafinado y antigrasa en Medellín desde 2010. Lo que ves aquí sale de atender cocinas todos los días, no de un manual.

Sigue leyendo

WhatsApp